Consuelo Angustioso


Siempre me he preguntado el porqué de los hechos que me rodean. Nunca he podido abanderarme por una explicación para las cosas que me suceden, es decir: ¿uno mismo forja lo que le pasa?, ¿tiene que ver en algún sentido la buena o mala suerte?, ¿o quizá todo está supeditado a las vibras que uno, sin saber, recibe constantemente?


De todo corazón no lo sé, y quisiera poder saberlo, simplemente para encontrar un consuelo que hasta el momento es absolutamente esquivo.


Es inimaginable describir esa sensación de rabia, desesperación, angustia y frustración cuando ocurre algo que condiciona y cambia tu vida de los planes que tenías para ella. Durante mucho tiempo esperé algo que sentía que iba a cambiar mi vida, y no hablo de cosas materiales ni algo relacionado, sólo era esperar el tiempo, las posibilidades, las opciones y oportunidades de hacer lo que por razones que no podía manejar, no se lograban concretar.


Es difícil enfrentar ese tipo de situaciones, y más aún, cuándo no se saben los sentimientos que tiene uno en juego. Me encantaría ser alguien que puede olvidar y no lamentarse, pero no puedo, no logro olvidar la realidad que condiciona todo lo que me pasa, desde que me despierto en las mañanas, hasta cuando intento dormir por las noches. No hay tranquilidad, no hay temple, no hay nada, y esto es únicamente porque no encuentro ese anhelado consuelo angustioso.


Me pregunto, ¿por qué?, por qué tienen que pasar estas cosas, y es aquí donde se complementa lo dicho, con la primera parte de este texto. Qué es lo que genera los hechos en la vida de uno, qué es lo que hace que sientas, y que por cierto nunca es así, que tu vida sea desgraciada. Qué “mierda” es lo que mantiene tus ánimos por los suelos, y no hay algo que te haga olvidar cien por ciento tus problemas.


Ya, lo admito, lo que escribo parece angustioso, casi deprimente. Entiendo que siempre se sale adelante, siempre se superan los momentos malos, y estoy seguro que esta vez no será la excepción, se saldrá de esto y sonreiré de nuevo. Lo que realmente me preocupa es lo que queda, el no poder olvidar que nunca pude encontrar un consuelo para lo que me ocurría, nunca poder olvidar que en muchas oportunidades sentí que nadie se ponía en mis pies 10 segundos. Pero por sobre todo, haberme sentido mal, por decir que me sentía mal.




Felipe López Miranda.

1 comentario:

sarella, tu polola dijo...

lindo mi amor como dije antes en tu face.. es triste pero es lo q realmente sientes
saldremos de esta como te digo
te amo con to2 mi corazon mi guaton lindoooo